2 de abril de 2025

Infraestructura

¿Por qué se inundan las calles de Tandil? Un enfoque técnico sobre los problemas hidráulicos

El ingeniero Indalecio María Oroquieta, ex intendente de Tandil y un referente en temas hidráulicos y de infraestructura brindó una perspectiva clara sobre los problemas hidráulicos que enfrenta la ciudad, así como las posibles soluciones.

En los últimos tiempos, en Tandil hemos observado y reportado sobre un problema recurrente en las calles de la ciudad: la acumulación de agua, no solo durante lluvias intensas, sino también en días de lluvia moderada. Este fenómeno ha generado preocupación, sobre todo en barrios donde incluso los líquidos cloacales se acumulan en las calles.

Ante esta situación, surge la necesidad de preguntar a los expertos, y en Radio Tandil, Indalecio María Oroquieta señaló: "Es evidente que estamos atravesando un cambio climático, con períodos de sequía seguidos de lluvias intensas. Esto está afectando la capacidad de las infraestructuras para manejar el agua".

Desde 1951, año en que Tandil sufrió una gran inundación que dejó 13 víctimas fatales, las administraciones municipales han trabajado en mejorar las obras hidráulicas. Uno de los hitos más importantes fue la construcción del dique sobre el arroyo del Fuerte, iniciado en 1960 y finalizado en 1962. Este dique, sin embargo, no ha funcionado como se había proyectado debido a diversas modificaciones que se realizaron con el tiempo, como la incorporación de una compuerta que terminó rompiéndose. "El dique debería haber funcionado como un regulador, pero con el tiempo se ha visto afectado por la acumulación de sedimentos", explicó Oroquieta.

Los desafíos hidráulicos de Tandil: Historia, proyectos y retos actuales

Carlos Raúl Marzoratti, tras la gran inundación de 1951, junto con su antecesor, el intendente Silverio Luís Serrano, impulsó una serie de gestiones que a lo largo del tiempo trajeron mejoras sustanciales en la infraestructura hidráulica de Tandil. Entre los logros más importantes se encuentra la construcción del dique sobre el arroyo del Fuerte, iniciado en 1960 y finalizado en 1962. Este dique, diseñado como un regulador de caudales, fue proyectado por el ingeniero hidráulico Pedro Ernesto Picandet Dubost, quien había tenido un papel clave en el desarrollo de la hidrología en la región.

El propósito original del dique era funcionar como un regulador, manteniendo el agua vacía en tiempos normales, para permitir que el arroyo desbordara solo cuando fuera necesario. Sin embargo, con el paso del tiempo, el dique sufrió modificaciones que afectaron su funcionamiento, como la instalación de una compuerta que terminó rompiéndose y la acumulación de sedimentos que fue elevando el nivel del fondo, reduciendo su capacidad de embalse.

El problema de los desagües pluviales en Tandil ha sido una constante preocupación desde la década de 1960, cuando se empezaron a realizar estudios hidráulicos y se implementaron proyectos de entubamiento en los arroyos. En 1968, la municipalidad contrató a la provincia de Buenos Aires para realizar un estudio general sobre el estado de los cursos de agua en la ciudad, que llevó a la construcción de un sistema de entubamiento que mejoró el drenaje, pero que aún hoy no satisface las necesidades de los barrios más nuevos.

Además, se realizaron otras obras como la construcción de colectores y la ampliación del sistema de desagües pluviales. Sin embargo, las obras hidráulicas en Tandil siempre enfrentaron un problema común: el desconocimiento del impacto de las obras ocultas, como los entubamientos, que no tienen la visibilidad que otros proyectos como las cloacas. Estas obras, aunque esenciales, suelen no recibir la atención pública que requieren debido a su naturaleza "invisible", lo que a veces hace que no se prioricen en las gestiones políticas.

El intendente Miguel Ángel Lunghi, junto con su equipo de profesionales, ha mantenido un enfoque técnico y serio en este tipo de proyectos, considerando las obras hidráulicas como una prioridad. Durante una reciente reunión con el secretario de Planeamiento y Obras Públicas, el arquitecto Luciano Lafosse, y varios ingenieros, se discutieron los próximos pasos para abordar los desafíos actuales en la infraestructura hidráulica de la ciudad.

A pesar de los avances y el trabajo técnico, el problema sigue siendo complejo, y las obras de gran escala, como las necesarias para evitar inundaciones severas, requieren no solo inversión sino también un enfoque político que priorice el bienestar a largo plazo sobre la rentabilidad inmediata. Las obras de infraestructura hidráulica, aunque de alto costo y de impacto menos visible, son fundamentales para el futuro de Tandil, y la ciudad debe continuar avanzando en su planificación y ejecución.

El ingeniero también hizo referencia al entubamiento de los arroyos, un proceso iniciado en los años 60 y que ha permitido mejorar el drenaje en algunas áreas, pero que no ha sido suficiente para cubrir las necesidades de la ciudad, especialmente en barrios nuevos y zonas con una urbanización más reciente. "Es fundamental continuar con la planificación y ejecución de obras hidráulicas, pero también es necesario considerar la falta de mantenimiento en algunos de los sistemas existentes, como los sumideros y los ramales", destacó Oroquieta en AM 1140.

En cuanto a las causas del colapso de los desagües pluviales en algunos barrios, Oroquieta indicó que "aunque muchas calles tienen desagües pluviales, estos no siempre tienen la capacidad suficiente para manejar grandes volúmenes de agua, especialmente en zonas donde la construcción ha avanzado sin tener en cuenta el impacto en el drenaje". Aseguró que el crecimiento urbano en áreas como la sierra y la expansión de la ciudad han reducido los espacios permeables y dificultado el flujo natural del agua.

El ex intendente también comentó sobre la importancia de tener un sistema de alerta temprana ante eventos climáticos extremos, similar al que se implementó en otras ciudades afectadas por inundaciones. "Es necesario estar preparados para situaciones como las que vivimos en 1951, y contar con un plan que nos permita actuar rápidamente si se producen lluvias intensas", concluyó.

Oroquieta subrayó que, aunque el panorama no es alarmante en este momento, es fundamental que la comunidad y las autoridades tomen conciencia de los desafíos que enfrenta Tandil en cuanto a su infraestructura hidráulica. "No se trata solo de obras visibles, como las cloacas, sino también de aquellas que, aunque son invisibles, son cruciales para el bienestar de todos", concluyó el ingeniero.

Otro trabajo muy importante que se hizo en el año 82 fue un plan integral de agua y cloacas.

¿Cuáles eran los déficits que tenía Tandil?

La provisión de agua entre Navidad y Año Nuevo y los primeros días de clase, en el mes de marzo, Tandil se quedaba sin agua. Era siempre lo mismo, todos los años. Entonces, se empezó a estudiar cómo se podía solucionar y las fuentes de provisión, porque con los pozos que había no eran suficientes. Se contrató a una empresa especialista en estos temas, que trabajaron mucho en la provincia de Buenos Aires y también en Río Negro y Mendoza. Para trabajar en Mendoza, tenés que saber bastante. Ellos hicieron un plan director para un Tandil de 50 años, más o menos.

Incluso, el plan contemplaba 50 años en cuanto a prever las futuras fuentes de agua. La primera medida era abandonar la fuente del arroyo Langueyú e irse a la zona, como quien va hacia Iraola, que son los pozos que ya se hicieron. La otra línea era hacia la base aérea, donde aconsejaban hacer ocho pozos nuevos, de los cuales creo que se hicieron dos.

Oroquieta reflexionó sobre cómo la construcción y la deforestación contribuyen a la aceleración del flujo de agua hacia la ciudad, agravando los problemas en zonas de alta pendiente. Además, recordó el trabajo realizado en 1982 para el plan director de agua y cloacas, que incluyó la construcción de una cisterna de 5 millones y medio de litros y la creación de colectores de cloacas fuera de los asentamientos. A pesar de estos avances, enfatizó que, para resolver los problemas actuales, es necesario seguir avanzando con proyectos más grandes y actualizados.

También habló de la importancia de recorrer la ciudad cuando hay lluvias para identificar los problemas reales, ya que, según él, mover máquinas durante las lluvias no resuelve nada. Destacó la necesidad de combinar asesoramiento experto y la capacidad del Municipio para gestionar fondos provinciales, algo que ha sido exitosamente logrado por el intendente Miguel Lunghi como antes lo hacía el intendente Julio José Zanatelli.

Concluyó señalando que, aunque el Municipio tiene la capacidad de realizar ciertos proyectos, los desafíos más grandes requieren la contratación de consultoras especializadas.

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